• Dra. Amaranta Pernett

¿Puedo seguir mi tratamiento con CPAP si tengo COVID-19?

Las personas con apnea del sueño pueden tener un mayor riesgo de complicaciones y hospitalización por COVID-19. Si te han diagnosticado COVID-19 debes seguir las indicaciones de tu médico. Algunas recomendaciones básicas son:

  • Usa el CPAP de manera habitual a menos que recibas otra indicación por parte de tu médico.

  • Duerme en una habitación separada si eres el único con diagnóstico de COVID para evitar el contagio a tus familiares.

  • Si no puedes aislarte en una habitación separada, o necesitas un cuidador permanentemente, debes tener en cuenta que el equipo de CPAP puede aumentar el riesgo de contagio a las personas que duermen cerca, por lo que debes consultar con tu médico si debes suspender el tratamiento durante los días de aislamiento. El médico te indicará los pasos a seguir tomando en cuenta el riesgo y beneficio del uso del CPAP según tu caso.

  • Es posible que durante el tiempo que no uses el CPAP, puedan regresar los síntomas de apnea del sueño, como el cansancio y los ronquidos, los cuales deben volver a la normalidad al restaurar el tratamiento.

  • Mantén la habitación con buena ventilación y la puerta cerrada.

  • Limpia el equipo diariamente según sus especificaciones.

  • Limpia las superficies de la habitación diariamente ya que pueden caer gotitas y propagar la infección a otros miembros de la familia.

  • Si cuentas con un oxímetro de pulso, vigila tu oxigenación diariamente.

  • No te automediques. Toma los medicamentos indicados por tu médico.

  • Si te molesta el equipo o estás muy congestionado, consulta a tu médico los pasos a seguir (puede ser que debas dejar de usar el CPAP durante el periodo de infección aguda si así te lo recomienda tu médico).

  • Puedes solicitar una consulta virtual si requieres mayor información o consultar tus síntomas.

  • Vigila los síntomas de alarma por los que debes acudir a recibir atención médica inmediata al cuarto de urgencias, como la falta de aire, opresión torácica, oxigenación menor de 95% de forma persistente, empeoramiento de los síntomas, desmayos, confusión, vómitos o diarrea que imposibiliten la alimentación adecuada, entre otros.

  • Si te has recuperado de COVID-19 y tienes algún síntoma respiratorio persistente, como falta de aire, tos que no mejora, cansancio excesivo, ruidos o silbidos al respirar, acude a tu neumólogo para una evaluación oportuna.

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