¿Cómo elegir la mascarilla de CPAP adecuada?

Las mascarillas son una parte fundamental del tratamiento con CPAP y en muchas ocasiones, son también las responsables de la sensación de incomodidad al usar el equipo de CPAP, lo que puede llevar a algunas personas a abandonar el tratamiento, por lo que es importante utilizar una mascarilla que sea cómoda y adecuada para ti.


Antes de comprar una mascarilla, debes tomar en cuenta dos factores principales.


1. El tamaño de la mascarilla


Las personas tienen distintas formas de rostro, de modo que el tamaño y el modelo adecuados de una mascarilla para una determinada persona pueden no ser los indicados para otra.


Las mascarillas vienen en los tamaños pequeño, mediano y grande. Algunas incluso traen los tres tamaños para probar y escoger el que más se adapte a tus necesidades.


Un mismo tamaño puede calzar diferente en las distintas marcas o modelos de mascarillas, por lo que siempre es recomendable evaluarlas de forma individual. Consulta con tu proveedor de mascarillas para asesorarte sobre los diferentes tamaños de mascarillas.


2. El tipo de mascarilla


La elección de la mascarilla adecuada depende de algunas otras características particulares de cada persona, por ejemplo, la tendencia a dormir con la boca abierta, la sensación de claustrofobia al sentir un aparato en la cara, la actividad que realizas antes de dormir, como leer o ver televisión, la frecuencia de despertares durante la noche, entre otras.


Existen 3 tipos de mascarillas:


  • Mascarilla nasal

Cubre solamente la nariz.

Tiene la ventaja de ser pequeña y ocupa poco espacio en la cara.

Suele tener los puntos de presión en el área de la nariz.


  • Mascarilla oro-nasal (full face):

Cubre la nariz y la boca, es de mayor tamaño.

Tiene la ventaja de que envía presión por la nariz y boca si la persona duerme con la boca abierta.

Suele tener varios puntos de presión en la piel del rostro..


  • Almohadillas nasales:

Son las más pequeñas de todas. Se colocan sobre las fosas nasales solamente.

Tienen la ventaja de no tener puntos de presión en el rostro.

Si acostumbras leer antes de dormir, puedes utilizar tus lentes sin problemas.

En caso de salirse de su posición si te mueves mucho al dormir pueden recolocar fácilmente.


Recuerda que la mascarilla, sea cual sea que escojas, requiere una limpieza adecuada para mantenerla en buen estado. Es recomendable evaluar la mascarilla diariamente cuando realizas su limpieza. Si notas que la mascarilla está deteriorada, no sella adecuadamente produciendo la sensación de fuga de aire, o los sujetadores no ajustan perfectamente, es el momento de cambiarla por una nueva.


A veces, es necesario probar varios tipos de mascarillas hasta encontrar la que mejor se adapte a tus necesidades.


No te desanimes si tienes que cambiar de modelo o tamaño de mascarilla durante el tratamiento. La buena noticia es que si una mascarilla no te resulta cómoda, tienes otras opciones. No permitas que una mala experiencia al usar una mascarilla interfiera en tu tratamiento, recuerda que tu meta final es mejorar tu sueño y, de esta manera, recuperar tu salud.